sábado, 2 de septiembre de 2017

CAJAMARCA DÍA #129 (trastorno de ansiedad y ataques de pánico)

Para leer este post, dale play al video. La letra de esta canción encaja perfectamente.




Y volvió a mi vida, en este año lleno de altas y bajas, de días tranquilos y otros complicados, de despedidas silenciosas, de lluvias destructoras y altas temperaturas. Fueron 7 años sin su tóxica compañía. Resultó que cuando se fue, llevó consigo una copia de las llaves. Decidí cambiar la cerradura, y la forzó sin miramientos. Al parecer no puedo evitar que regrese y destruya mi paz por temporadas. El detonante de su regreso fueron las altas temperaturas del fenómeno del niño que nos atacó este año. Lo sé, fue una situación que ponía ansioso a cualquiera, pero lo mío no era tan simple y los demás no sabían como manejarlo. En especial mi mamá, a quien verme en ese estado le causaba mucha angustia y deseaba desesperadamente ayudarme. Sin embargo sus intentos resultaban siempre contraproducentes y me dolía ver la impotencia que reflejaba su rostro. Es por eso que le escribí este poema. Aunque dirigido a ella, sirve para que cualquiera que me vea así en algún momento sepa como reaccionar.


No hay nada aquí, nada lógico que desate esta angustia.
Esta taquicardia no obedece a problemas cardíacos.
Este llanto nació por decisión propia
Se autogenera, no necesita de mí.

Por eso hace lo que quiere.
Llega y me anuda la garganta,
me va dejando sin aire,
ese poco aire denso que aún no me evadía.

Yo lo estuve resistiendo

Horas (no pasa nada, no pasa nada, no cedas, respira)
Días (levántate, levántate, sonríe, no tiene que pasar hoy)
Semanas (lo ves, no fue tan difíc... Boom!)

Esto es por nada te lo aseguro.

Es un llanto que se autogenera.
Destruye todo y no le hacen falta motivos.
Puedo acabar con el si te vas,
si me dejas sola para recuperar el aire que me quitó,
si no vienes a intentar cuidarme porque me haces más frágil
y lo vuelves más fuerte, más grande,
si no me preguntas nada, porque seré difícil,
lastimaré si hablo o si me quedo callada y yo odio lastimar. 

Sola y nada más


No temas,
no pienses que volvemos al pasado,
es circunstancial,
es este verano,
es el fenómeno del niño.


Eso es todo por hoy.
Nos vemos en el camino.

Y recuerda, si tienes algún problema emocional dile a los demás lo que esperas de ellos. No hay forma de que te lean la mente. A menos que estés con el profesor X (Charles Xavier), el si podría.

jueves, 10 de agosto de 2017

CAJAMARCA DÍA #106 (esta tarde vi llover)

Atrapada en mi cuarto por la lluvia repentina de esta tarde, recordé algo que escribí poco después de mudarme y que olvidé compartir con ustedes. Aquí se los dejo con fondo musical incluido.





Dijeron que debía encontrarme a mí misma, así que empecé a viajar. Aunque a veces pienso que debí irme directo a las nubes.
El caso es que no se como funciona para otros, pero yo salgo a encontrarme todos los días y los resultados son diversos.
Hoy por ejemplo me he encontrado dos veces.
Hace un rato, dentro de cinco minutos de lluvia y caminando por el barro.
Luego, escuchando un ukelele y con los rayos de sol colándose hacía mi cama, abrigando mi pereza.
Mañana quién sabe.

Eso es todo por hoy.
Nos vemos en el camino.

Y recuerda, si estás pensando salir a encontrarte un paraguas nunca está de más.

miércoles, 9 de agosto de 2017

CAJAMARCA DÍA #105 (la casa de los pinceles)



La primera vez que vi aquella casa fue un viernes por la mañana. Aunque idéntica a las anteriores, algo en ella hizo que caminara más lento para observarla. Y la ausencia de cortinas no me ayudaba mucho a resistir la tentación. Claro que estaba lista para acelerar el paso si corría el peligro de ser descubierta. 
En aquellos pocos segundos, vi una guitarra, un estante con libros y... un tocadiscos? Funcionara o no, las personas con tocadiscos están en peligro de extinción. Quería regresar y asegurarme de haber visto bien, pero mi indiscreción tiene límites. 
Seguí caminando, y cuando ya estaba alejándome volví mis ojos hacia ella y levanté la mirada hacia el segundo piso. Las ventanas nuevamente me revelaban sin miedo pedacitos de aquel hogar, caballetes y pinceles asomaban haciendo mi intriga aún más grande. ¿Son pintores? ¿son músicos? ¿son ambos? y ¿por que al igual que yo no usan cortinas? ¿También les falta presupuesto?
Así pasaron días y semanas, empezaba a olvidar aquella curiosa casa hasta que vino a visitarme Mayra de 16 años, e hija mayor de una familia que me ha adoptado desde que llegué aquí. Ella, y sus tres hermanas son felices dibujando, pintando, observando puestas de sol desde la azotea, o caminando por el campo. Es esa sensibilidad hacia la belleza, el arte y la naturaleza la que me hace sentir tan a gusto en su compañía a pesar de tener yo 28 años. Fue entonces cuando le conté sobre la casa de los pinceles. ¿Quieres verla? pregunté, y tras un rotundo y sonriente si, nos fuimos. De pronto estábamos ahí, no demasiado cerca esta vez, lo suficiente para mirar de reojo aquel segundo piso y sonreír ante la idea de tener a tan solo unos metros, uno o más seres excepcionales. Sin embargo, las posibilidades de confirmarlo eran tan altas como las de mirar hacia mi ventana justo cuando pase una estrella fugaz.

Así que nuevamente aquella casa se nos fue olvidando. Pasaron días, semanas, incluso una noche ya en la cama, mientras hablaba por teléfono giré hacia mi ventana y vi pasar una estrella fugaz. Fue así hasta la noche del martes 1 de agosto, cuando al revisar las sugerencias en mi Facebook de trabajo con un ojo abierto y el otro cerrado, me topé con un pintor que ofrecía visitas a su taller. Entré a la página, bastó ver un par de fotos para dar uno de los ME GUSTA más certeros de mi vida digital.



Seguí viendo y entonces me detuve en las fotos del taller, no tenía cortinas. ¿Será posible? No lo creo. Minutos después la foto de una sala donde el pintor tenía una guitarra y en el fondo se veía un estante con libros y un tocadiscos me llevó inmediatamente a aquel primer recuerdo. Hice captura de pantalla y emocionada se la envié a Mayra.

La misteriosa casa de los pinceles estaba abierta para nosotras con tan solo una cita. Mayra se encargó de hacer el contacto. A pesar de todo aún tenía dudas, pero al buscar la ubicación del lugar el resultado fue contundente, menos de 5 minutos a pie según Google maps. Cita confirmada para el día lunes a partir de las 5:00 PM.

El día llegó, la emoción de Mayra superaba la mía que ya era bastante. Era de esperarse, la pintora es ella. De pie ante la puerta nos miramos sin poder procesar aún lo que estaba ocurriendo.

Nos abrió Sofía y sus grandes ojos verdes, los cuales luego vi en más de una de las obras del artista.


Subimos, si, subimos al segundo piso. Se abrió aquella puerta y el destello de colores me envolvió en un estado de realismo mágico.

El caballete y los misteriosos pinceles!




Me encanta!




Uno de los que más me gustó.

Hermosa representación de Ima Sumac.



Posavasos, idea de Sofía.

Bocetos



Joan Alfaro el pintor y Sofía, eran junto a sus pequeños (solo conocimos a uno) los excepcionales habitantes de aquella casita. Creo que percibieron nuestra honesta admiración hacia el trabajo que se realizaba ahí, que hasta nos hicieron un recorrido por el primer piso, por aquella sala sin cortinas dónde un estante con libros y un tocadiscos me hicieron un guiño que yo les devolví con una sonrisa por las imposibilidades que en ocasiones se hacen posibles y palpables. 

;)

La ventana indiscreta.
Joan y Mayra, si, tiene 16.
Eso es todo por hoy.
Nos vemos en el camino.

Y recuerda, si tu casa no tiene cortinas no me culpes por mirarla.

Las obras originales de Joan Alfaro se encuentran en Lima.
Informes:

Página Web: www.joanalfaro.pe

Contacto TallerJoanAlfaro: 991075192

domingo, 6 de agosto de 2017

CAJAMARCA DIA #102 (flashback)

¿Recuerdan que volví a casa para ahorrar y mudarme este año? Resulta que el fenómeno del niño y sus rabietas dejaron toda mi ciudad inundada y más desastrosa de lo que ya era.




Foto de Violeta Ayasta


Foto de Violeta Ayasta


Foto de Violeta Ayasta


Foto de Violeta Ayasta


Foto de Violeta Ayasta

Eso, sumado al calor extremo que hizo detonar mis ya olvidados ataques de pánico, la imposibilidad de trabajar en esa situación y ciertos gastos inesperados, me dejaron con apenas S/. 150.00 y el optimismo por los suelos. Así que agarré todos mis planes, los estrujé hasta que se hicieron un bollito y me disponía a lanzarlos, cuando la voz de mi papá me detuvo.


P: ¿No tenías otros ahorros? ¿Esos que guardas para emergencias? Tal vez sea el momento de usarlos, o ¿es que tus metas y sueños no lo valen?

Yo: pero ¿y si esos ahorros se acaban? ¿Si no me va bien con el trabajo? ¿de donde sacaré dinero si ocurre una emergencia? Además ese dinero está en una cuenta a plazo fijo hasta julio.

P: ¿Por qué te es tan necesario tener ahí ese dinero?

Yo: porque me da seguridad.

P: ¿seguridad? ¿El dinero? Eso nunca ha sido lo que les hemos inculcado a ti y a tu hermano. Estas basando tu confianza en algo tan inestable como el dinero.

YO: …

No había palabras, mi cabeza explotó, era cierto. Estaba siendo incongruente con todo aquello que siempre digo y que aprendí de mis padres. “El dinero solo es el medio, no el fin” es algo que crecí escuchando y compartiendo con otros. Y ahí estaba yo, truncando mis planes, paralizándome por el miedo de convertir mis últimos ahorros en un medio para llevarlos a cabo.

P: Te estas preocupando por cosas que no sabes si ocurrirán. No te ha ido bien, pero si sigues esperando el momento perfecto, ¡olvídalo! Eso no existe, siempre pasará algo. Llevas años planificando esto, si dejas que los miedos te superen nunca harás nada. Confía, Dios siempre nos ha dado lo necesario y de las formas más increíbles, claro, mientras estemos en marcha. Además no estás sola, si necesitas apoyo mientras se cumple el plazo del banco para retirar aquel dinero, te apoyaremos. Por último, si las cosas no resultan te subes a un bus y regresas. No hay excusa para no intentarlo.

¿Que hace uno frente a tal argumento?

Así que el 25 de Abril me mudé. Con una maleta, 3 maletines pequeños, una mochila, un bolso y S/. 150.00 en la billetera. Asustada, pero dispuesta a intentarlo.
Pero dejémoslo ahí por hoy.
Nos vemos en el camino.

Y recuerda, si no tomaste buenas fotos durante el fenómeno del niño porque no tenías buen celular y te la pasabas entre una crisis de ansiedad y otra, el facebook de tu amiga fotógrafa puede ser tu salvación. Gracias Violeta, aunque aún no te aviso. 😅

lunes, 17 de julio de 2017

CAJAMARCA DÍA #82

Tras un par de meses en los que intenté hacer más de lo que podía y estuve a punto de colapsar, la semana que pasó por fin bajé, al menos un poco, las revoluciones. Me permití nuevamente caminar lento y detenerme cuantas veces un destello de belleza, grande o pequeño, evidente o sutil, se estrellara contra mis ojos y me quitara el aliento.









Acepté la invitación de unos amigos para ir a conocer la laguna San Nicolás cerca a Namora, un pueblito como a 1 hora de Cajamarca.







Comí helados, trucha frita (olvide tomarle foto) y algo que aquí llaman alfajor, aunque sigo buscando el porque.


Helado artesanal de Namora.


Seudo alfajor.


Encontramos en el camino, restos fósiles de la extinta vida marina que alguna vez hubo aquí.



Fuí a mi segunda casa en esta ciudad, la de una familia que me ha adoptado como una hija más y ayudé a preparar cachangas en la cocina de leña. Comimos dulce de chiclayo, una especie de calabaza según me parece por su forma. Y terminamos de ver la ultima temporada de Sherlock Holmes



Cachangas fritas.

Dulce de chiclayo.
También saqué tiempo para visitar a una pareja de italianos que viven no muy lejos de mi casa. Tienen alrededor de 60 años, pero la valentía que se da por sentado como exclusividad de la juventud, para darle a su vida un giro de 180°. Se mudaron hace 6 años a este rinconcito del mundo, tan lejano de su zona de confort. Soltaron (vendieron) todo lo que tenían en su país, en busca de darle un mejor propósito a su vida, regalar a otros su tiempo y el secreto de su felicidad. Ella, antigua amante del shopping en uno de los más oportunos lugares para serlo, entendió un día esa verdad que muchos prefieren evadir. Que pasados ciertos límites cada compra innecesaria, cada preciosa joya, cada prenda, solo servían de relleno para un vacío hambriento que nunca se satisfacía. De él aún no se mucho, pobre hombre compartiendo la cena con dos mujeres que no paran de hablar, en especial yo, lo admito. Pero vaya que se divierte cual niño dándole la contra y haciéndola enojar, para luego sonreírle y desmoronar los intentos de ella por mantenerse seria. Como no disfrutar el simple hecho de observarlos.

Y así más o menos es como va mi vida. Simple, feliz, llena de gente, detalles y momentos que le dan sentido a todo.

Nos vemos en el camino.

Y recuerda, si sientes un vacío dentro de ti, quizá te haga falta hacer cosas por otros o puede que solo tengas hambre.
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