martes, 20 de junio de 2017

CAJAMARCA DÍA #55

Son poco más de las 10:00 PM y estoy en la disyuntiva de dejarme vencer por el cansancio o caminar 3 metros hasta la cocina y alimentarme. Y es que hoy salí a hacer delivery del cheesecake de oreo que preparé ayer. Tuve que ir a pie de un lado a otro de la ciudad, ya que nunca aprendí manejar bicicleta (cosas que pasan cuando por fin te compran una pero ya tienes 15). 
Al terminar, me quedé un rato en el centro comercial aprovechando el wifi y recuperando energías para caminar a casa. Lo sé, otros buscarían algún medio de transporte, pero cuándo los bolsillos están en recesión, es mejor aprovechar los buenos y cómodos zapatos que me regaló papá. 




Sobre las mermeladas de la semana pasada, las vendí todas y me han pedido más. Incluso saqué un nuevo sabor, que resultó un éxito total. Lo más anecdótico es que yo nunca había hecho mermeladas para vender y menos esta última:

Zanahoria con naranja.

Por otro lado, he conseguido un trabajo para los sábados, limpiar las áreas comunes de un edificio. Me pagarán S/.100.00, no es mucho pero da justo para lo que me cuesta el alquiler. Para la comida saco cada día. No es la idealizada vida independiente que suelen esperar muchos cuando dejan el hogar, pero está llena de esos detalles tan simples como hermosos, que no hacen más que quitarme el aliento y alimentar mi sonrisa.

Alquilo un cuarto grande en una edificio de 3 pisos en el campo. Tengo dos ventanas enormes que me regalan unas vistas increíbles.


Ventana 1 (4:00 PM)


Ventana 1 (6:30 PM)

Ventana 2 (8:00 AM)

Un pequeño balcón, en el que pronto pondré una silla y una mesita para tomar algo caliente mientras escucho música y me envuelvo en una manta.


Vista desde el balcón
Y en la azotea del edificio, a las 5:45 AM se pueden disfrutar escenas como esta:


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En el jardín hay árboles de eucalipto que perfuman el aire, y más allá, una pequeña huerta de la que saco algunas especias y hiervas aromáticas frescas para mis comidas experimentales.

Arroz con hongos (setas), paprika, y perejil recién cortado.

Así que, no sé ustedes, pero si el costo es limpiar un edificio, hacer largas caminatas y vender mermeladas y postres, lo pago con gusto.

Nos vemos en el camino.

Y recuerda, si eres Marty Mcfly y aun tienes el delorean, date una vuelta por el 2004 y enséñame a manejar bici.





sábado, 17 de junio de 2017

CAJAMARCA DÍA # 52 (flashback)


Lo sé, me he pasado demasiado tiempo ausente, con una que otra aparición repentina y fugaz y de pronto regreso, como si nada hubiera pasado. Por eso les iré contando poco a poco, que ha sido mi vida.
El 2014 me fuí a vivir a un pequeño pueblito de 3000 habitantes, donde casi todos se conocen y están emparentados. Estaba a solo 1 hora de casa, eso lo hacía un lugar perfecto para iniciar el proceso de independencia. Podía ir de un extremo a otro del pueblo en 15 minutos y a paso lento. Que les puedo decir, me gusta la belleza que suele esconderse en lo pequeño y sencillo. Por ejemplo los amigos que hice y su generosidad hecha comida, claro indicio de que soy muy delgada y creían poder revertirlo. La señora Doris llenando mi cocina con verduras y frutas de su huerta, como creyendo que debía pagar aquellas tardes en su sala hablando de sus días de juventud. Mayra, tocando mi puerta a las 8 PM con una bolsa enorme de pan integral aun tibio, que ella había preparado y yéndose a las 10 PM, después de hablar de la vida, las penas y la felicidad. Los niños que me visitaban los domingos a las 3 PM para lo que llamábamos la hora de la libertad, aunque en realidad eran como 4 horas (mis favoritas de la semana). Esa tarde se valía decir todo lo que pensaran, desfogar en una guerra de almohadas las frustraciones que arrastraban desde casa, cantar, bailar, saltar y gritar liberándose de esa opresión paterna llena de buenas y equivocadas intenciones, pintar escuchando a todo volumen aquella música “rara” (indiefolk, rock, swing, blues) que les divertía y los hacía olvidar por un rato aquella música mononeuronal tan falta de sustancia que venden las radios y les acorta la infancia con cada letra.



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Colección de domingos en mi pared.
Ese fue el resumen de mi vida desde febrero del 2014 a diciembre del 2015.

Nos vemos en el camino.

Y recuerda, si tienes una almohada valórala...

jueves, 15 de junio de 2017

CAJAMARCA DIA #50 (ayer)



Son poco más de las 10:00 am,
y en medio de una sonrisa,
me invadió la nostalgia por lo que nunca fue mío.
No se en que momento pasó,
o cual fue el detonante
si a fuerza de costumbre estaba aprendiendo a soltar, a dejar ir.
Intenté evadir mis propias emociones,
concentrarme en el camino y su belleza.




Mala idea…
No hice más que pensar en la falta que me hacía compartir
lo que platicaba el agua con el frío,
o como se divertía el viento con las nubes
mientras las hojas de los arboles intentaban llamar su atención.
Entonces recordé, que también recorres este camino,
Y no te han hecho falta mis ojos para compartirlo.
Fin.

Son las 2:47pm, el almuerzo ya está listo y el relato del día también.

Nos vemos en el camino.

Y recuerda, no seas cursi...

miércoles, 14 de junio de 2017

CAJAMARCA DIA #49

Son las 8:00 AM y este es todo mi medio de vida.


Ayer gasté los S/. 25.00 que había ganado por la venta de mermeladas caseras, en víveres para mi e insumos para el negocio. Así que ahora todas las opciones se reducen a vender o vender las mermeladas que preparé hoy. Intentaré hacerlo de puerta en puerta. Años atrás no tenía reparos en ello, pero con el pasar del tiempo​ me he vuelto más cohibida. En fin, supongo que la necesidad es un gran motivador para vencer los miedos.
            

      

Pero no es tan trágico, con lo que compré ayer y lo que ya tenía se puede vivir 3 días más. Si a eso le sumamos que estoy rodeada de personas generosas que me invitan desayunos como este,
            

y que tengo continuas invitaciones a almorzar, creo que podré acabar la semana bien alimentada.
Pero, cómo llegué a esto? Ese es tema para otro día.

Nos vemos en el camino.

Y recuerda, come mermelada...







jueves, 18 de agosto de 2016

IMPOSIBILIDAD

Se que no paso mucho por aquí últimamente, y les diría que es porque no escribo, pero seria mentir . Aun escribo, menos es cierto, pero lo hago. Sin embargo algo cambió, y ya no me es tan fácil publicar y dejar ir al infinito las cosas que llevo dentro. Le doy mil vueltas, y me pongo mil excusas. Como hoy, que publicaré tras muchas dudas un poema escrito el año pasado y que al parecer ya no significa nada de lo que pudo significar. Tal vez por eso lo publico, para dejar ir, para no aferrarme más a imposibilidades.



¿Y si te digo que apenas abro los ojos, vuelvo a soñar contigo?
¿Que no he vuelto a caminar sola, porque siempre te imagino?
Es curioso como sabes conservar tu sentido del humor hasta cuando eres invisible.
¿Y si te digo que ya bailamos varias canciones de los años 20,
en esas fiestas que hago entre la cocina y la habitación?
¿Que ya te pise un par de veces con mis dos pies izquierdos
y  me vi rememorando esto que nunca ha pasado?
¿Y si te digo que ya hicimos equilibrio sobre cada sardinel de la ciudad?
Y sin embargo aquí me ves, si acaso alguna vez me imaginas, sentada, sensata, serena. Pensando al parecer en algún asunto muy serio.
Porque cuando pienso en ti la fiesta la llevo dentro, y mi estrepitosa imaginación se ha encariñado contigo.
¿Y si te digo? ¿Qué me dices?
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